Prosigue la matanza de 320.000 focas en Canadá a pesar de la
oposición de los activistas y del mal tiempo
20 MINUTOS/AGENCIAS. 20.11.2005
TESTIMONIOS DESDE PRIMERA LÍNEA
“Hoy mismo, encontramos un cachorrito de foca que estaba herido
y perdido. Fue aporreado pero logró escapar, agonizando hasta
morir bajo el hielo” relata AJ Cady, portavoz del
Fondo
Internacional para el Bienestar Animal.
Rebecca Aldworth, delegada de asuntos canadienses de la
Human
Society of The United States se encuentra en la zona y
está siendo testigo de la
cacería. La activista relata que
es “horrible” todo lo que
están presenciando y que han visto focas agonizando en su propia
sangre durante más de una hora.
Así mismo, relata que
el mal
tiempo está impediendo que los cazadores puedan trabajar
en sus barcos a gran escala, porque el viento y la lluvia son
extremadamente fuertes.
Tanto Rebecca como el líder activista Paul Watson llevan años
documentando la cacería, pero aún así siguen sin poder soportar
la forma en la que son matados los animales.
Los activistas que se encuentran en la zona
están grabando vídeos y tomando
fotografías con los que intentan demostrar al mundo que las
matanza de los cachorros a palos o con garrotes picahielos son
excesivamente crueles, un sufrimiento que no consideran
aceptable a cambio del puñado de dólares que los pescadores
obtienen por cada piel.
SE CAZARÁN HASTA 320.000
EJEMPLARES
Los cazadores han inicidado una matanza que enfurece a
organizaciones como IFAW, la Sociedad Protectora de Animales de
EE UU o
Sea Shepherd, que la consideran cruel e insostenible desde
un punto de vista ecológico, pero que las autoridades
canadienses defienden.
"La población de focas en Canadá
es próspera y abundante. La manada de focas arpa -la
manada de focas más importante para este sector- se calcula en
alrededor de cinco millones de animales, casi el mayor nivel
nunca registrado y casi el triple de lo que era en los años
1970",
señaló el Ministerio de
Pesca canadiense.
Las organizaciones ecologistas
discrepan de estas cifras o las valoraciones de las autoridades
canadienses sobre la calidad de la población de focas y
Sea Shepherd, del líder ecologista Paul Watson, no ha dudado en
llamar al ministro de Pesca canadiense, Geoff Reagan, "asesino
de focas" y "mentiroso".
Por su parte, Reagan ha acusado a las organizaciones ecologistas
opuestas a la caza de estar motivada por intereses pecuniarios
con
"imágenes sensacionalistas y
retórica entrecortada" que amenaza la forma de vida de
miles de personas en la isla de Terranova.
LAS FOCAS Y EL BACALAO
Este año la caza de focas ha alcanzado un nivel de polémica
nacional e internacional no visto desde hace más de una década
cuando el entonces ministro de Pesca, Brian Tobin, promovió de
nuevo
la caza masiva de focas
como forma de recuperar los exhaustos bancos de bacalao.
El Ministerio de Pesca canadiense insiste en que las focas
devoran el bacalao, poniendo en peligro la especie, algo que
los científicos no han sido capaces de demostrar
A pesar de que el Ministerio de Pesca canadiense insiste en que
las focas devoran el bacalao y que ésa es una de las principales
causas para la casi desaparición de la especie, los científicos
no han sido capaces de demostrar esta teoría y las
organizaciones ecologistas la califican de "cuentos".
El biólogo David M. Lavigne es el principal experto en focas de
Canadá y asegura que ni los científicos gubernamentales han
logrado recabar "ninguna prueba de que las focas estaban
impidiendo la recuperación del bacalao o que habían causado su
desaparición".
¿POR QUÉ SE LLEVA A CABO ESTA
MATANZA?
Tracey McIntire,
Coordinadora de RRPP de HSUS, explica que la caza de estos
animales es innecesaria tanto ecológica como economicamente.
La HSUS considera que el Gobierno mantiene estas cacerías por
dos motivos principales:
1 - Para que los pescadores obtengan algunos ingresos fuera de
la temporada de pesca.
2 - Por el mito no demostrado de que extinguen el bacalao. Por
este motivo las focas son vistas como "una plaga" a la que hay
que exterminar.
Los grupos ecologistas lanzan una campaña para boicotear los
productos pesqueros canadienses
Watson y otros grupos
han
lanzado, "cuando la primera foca sea matada por los
cazadores",
una campaña mundial
para boicotear productos pesqueros canadienses, un sector
valorado en miles de millones de dólares frente a los poco más
de 15 millones que genera la caza de focas.
Tracy McIntere ha informado a
20 Minutos que la HSUS lanzará oficialmente su campaña de
boicot el 4 de abril y que ya son
más de 80.000 las personas que
se han suscrito on line a la misma, aunque considera que
todavía es pronto para poder hablar de resultados.
Mientras la polémica sigue,
90.000 jóvenes focas, que ahora reposan sobre los hielos
del golfo de San Lorenzo,
serán
cazadas en menos de tres días.
Núria Querol, miembro de la
Fundación
Altarriba, califica la caza de focas en Canadá como "la
mayor matanza de mamíferos marinos en la Tierra". Esta fundación
es una de las que ya
se ha sumado al boicot contra los productos canadienses.
En la página web de
Protect
the Seals se ha puesto en marcha un
contador que indica el
número de focas muertas a manos de los cazadores.
¿CÓMO MUEREN LAS FOCAS EN
CANADÁ?
Las organizaciones defensoras de los animales denuncian
la crueldad con la que son asesinados estos mamíferos. La
Fundación Altarriba explica que a principios de la temporada los
cazadores utilizan
porras o
picos de hierro para matar a golpes a las crías de estos
animales. En los meses posteriores se pasa a utilizar el rifle.
La IFAW ya ha señalado en varias ocasiones que no se cumplen las
normas gubernamentales y que durante la cacería se vulneran las
leyes básicas canadienses sobre el bienestar animal.
La normativa canadiense permite utilizar bates, picos y
armas de fuego para matar a las focas
Sin embargo, según denuncia The Humane Society of the United
States, la
normativa que regula la caza de estos mamíferos en Canadá
permite a los cazadores de focas utilizar bates de madera,
grandes picos usados para romper el hielo y armas de fuego para
matar a los animales.
La
HSUS señala que los métodos para matar a las focas son
extremadamente crueles, ya que
las pieles de estos animales pierden valor en función de los
agujeros de bala que tengan, por lo que los cazadores se
resisten a disparar más de una vez dejando a los animales
agonizantes.
Un grupo de veterinarios que acudió a Canadá invitado por el
Fondo Internacional para el Bienestar Animal durante el 2001
acudió a la cacería e indicó que
el 40% de los animales habían sido despellejados estando vivos.