Informe de situación
Bolivia
Las élites arman el bloqueo contra Evo
Por: ECONOTICIAS (especial para
ARGENPRESS.info) (Fecha
publicación:29/11/2005)
La rancia oligarquía boliviana presiente que
el líder cocalero no será capaz de frenar desde Palacio la ofensiva
revolucionaria que anuncian los sectores más combativos y empobrecidos
del país.
La oligarquía y los sectores más reaccionarios y
enriquecidos de Bolivia intensifican la campaña para cerrarle el paso a
la Presidencia al líder indígena Evo Morales, el favorito para ganar las
elecciones del 18 de diciembre.
A Evo y a su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS), que tiene
amplio apoyo en el campo y en menor escala en los sectores empobrecidos
de las ciudades, no le ha servido de mucho moderar su discurso, virar a
la derecha y humillarse ante los poderosos. La oligarquía simplemente lo
desprecia, se la tiene jurada y no quiere que sea Presidente.
La razón de fondo de este rechazo es el temor de las élites y minorías
blancoides, que han gobernado Bolivia desde su fundación, de que el
candidato indígena no sea capaz de detener desde el Palacio la ofensiva
revolucionaria y anticapitalista de las organizaciones sociales y
populares. La Embajada de Estados Unidos, los organismos
internacionales, las transnacionales, la burguesía y los terratenientes
temen que Morales en la Presidencia sea sólo una marioneta de los
organizaciones y grupos radicales que azuzan a la población para
nacionalizar el gas y el petróleo, expulsar a las petroleras extranjeras
y destruir el poder político y económico que tienen las élites
empresariales sobre la tierra, las minas, los hidrocarburos, la banca y
la industria.
La Central Obrera Boliviana (COB), la Federación de Juntas Vecinales de
El Alto, la Confederación de Campesinos y la Federación de Mineros,
además de otras organizaciones radicales, ya han advertido que el nuevo
gobierno que emerja de las urnas será combatido y derrocado, si no
ejecuta la nacionalización de los hidrocarburos y expulsa a las
transnacionales
Por ello, la oligarquía teme que detrás de Morales emerja la revolución,
a la que quieren combatir con mano dura y metralla. Por ello, desde los
poderes públicos, los grandes medios de comunicación e instituciones que
controlan con dólares y prebendas, han tejido una gran campaña para
alejar del poder al cocalero presidenciable y a su acompañante, Alvaro
García Linera, el guerrillero converso que ha trocado la lucha contra el
imperialismo por el colaboracionismo clasista y la defensa del
capitalismo de Estado.
La conjura contra el cocalero se desarrolla en cuatro ejes, que van
desde millonarias campañas mediáticas para torcer la voluntad popular,
un avieso manejo de estadísticas y encuestas electorales hasta una
constante guerra sucia, manipulaciones desde el Congreso, el Tribunal
Constitucional y el propio gobierno, además de políticas poco
transparentes de la Corte Nacional Electoral.
Campaña de desinformación
Por un lado, a través de una sistemática campaña en los grandes medios
de comunicación comerciales, intentan convencer a la población de que
hay un virtual empate 'técnico' en la preferencia electoral entre el
líder indígena Evo Morales y el derechista ex presidente Jorge 'Tuto'
Quiroga, un aplicado alumno de Washington y del Fondo Monetario
Internacional (FMI).
Así, la última encuesta difundida ampliamente en los últimos días en
todos los medios da cuenta que el MAS obtendría el 33% de la votación,
PODEMOS, la agrupación con rasgos fascistas que dirige Quiroga, lograría
el 27%, y la derechista UN (Unidad Nacional) del millonario empresario
del cemento Samuel Doria Medina el 12%. Con estos resultados, la
elección de presidente y vicepresidente de Bolivia recaería en el
Congreso, donde se presume que Quiroga y Doria Medina unirían fuerzas
para impedir que el cocalero asuma la Presidencia.
Otra encuesta, difundida ayer por una cadena de televisión, asegura que
la diferencia entre Evo y Quiroga sólo es de tres puntos porcentuales a
favor del primero, pero que el segundo cosecharía más diputados y
senadores en las elecciones de diciembre.
Según la legislación vigente, si ninguno de los candidatos a la
presidencia obtiene más del 50% de los votos, es el Congreso el que
elige de entre los dos más votados, en una suerte de segunda vuelta.
Hasta ahora, todas las encuestas difundidas por los grandes medios de
comunicación dan esta imagen de 'empate técnico', lo que contrasta sin
embargo con la realidad evidente de un masivo apoyo para Morales,
especialmente en el campo, frente al escaso respaldo que tiene Quiroga,
un candidato prefabricado artificialmente por las grandes cadenas de
comunicación y las encuestas.
La estrategia del miedo
Otro puntal en la conjura es la 'estrategia del miedo' que diseminan las
élites gobernantes a través de todos los medios, grandes y pequeños, con
el objetivo de evitar que la población menos informada y poco politizada
dé su apoyo electoral al cocalero. Por ello difunden a través de todos
los medios que una eventual presidencia de Morales equivaldría a la
ruina inmediata del país, a la quiebra económica, producto del bloqueo
de las organizaciones internacionales y de Estados Unidos.
Esta campaña masiva y permanente tiene relativo éxito entre la clase
media, a pesar de los desesperados esfuerzos del MAS, y especialmente de
García Linera, que reniegan abiertamente del socialismo y que dan plenas
garantías a la propiedad privada, a las transnacionales petroleras y a
los grandes latifundistas del oriente del país.
En las reuniones con los organismos internacionales y los empresarios
nacionales, el MAS y Evo Morales aseguran, incluso, que mantendrán los
compromisos de estabilidad económica asumidos con el Fondo Monetario
Internacional y que no se opondrán a un Tratado de Libre Comercio con
los Estados Unidos, si se preservan algunos intereses de los productores
de soya y textileros. Toda una capitulación, que sin embargo sirve de
muy poco, dados los delirantes niveles de racismo, exclusión y desprecio
que sienten los oligarcas y dueños de Bolivia, que son una minoría
blancoide, ante las demandas y acciones de los indígenas, campesinos y
obreros, que constituyen la mayor parte de la población. En los
segmentos más reaccionarios y conservadores de la clase dominante no
quieren nada que huela a pobre, nada que huela a indio.
El complot judicial y electoral
La tercera vía que utilizan las élites contra Morales proviene del
Tribunal Constitucional, el Congreso y la Corte Nacional Electoral,
instituciones copadas por militantes o allegados a los grupos de poder y
partidos neoliberales. Merced a los artilugios legales, el Tribunal
Constitucional, con el apoyo del actual presidente, Eduardo Rodríguez,
modificaron la distribución de escaños electorales a favor de Tuto
Quiroga y en directo perjuicio de Evo Morales. Todo con miras a
favorecer a Quiroga en la votación del Congreso.
La posibilidad de un fraude electoral impulsado por la Corte Nacional
Electoral también apunta en ese sentido, tal como denunció hace poco
Morales, que puso públicamente en duda la imparcialidad y la
confiabilidad de la Corte, tras que ésta se negara inexplicablemente a
entregar al MAS una copia del padrón electoral del país, indispensable
para saber cuántos ciudadanos están correctamente habilitados para el
voto.
La guerra sucia
El cuarto eje de la conjura contra Evo se desarrolla a través de una
enconada 'guerra sucia', que cobra creciente fuerza en los medios de
comunicación de masas. Las principales acusaciones apuntan a mostrar que
Morales y el MAS reciben dinero e instrucciones del presidente de
Venezuela, Hugo Chávez; y que legalizarán la producción y tráfico de
cocaína, lo que obligará a la intervención directa de los marines
norteamericanos. El fantasma de la guerra civil y la invasión de los
ejércitos extranjeros es ya moneda corriente para asustar a los más
desprevenidos.
En los círculos elitistas y empresariales hay un profundo y visceral
desprecio contra la candidatura del MAS, a la que ya bautizaron con el
mote de 'candidatura Coca Cola', en directa alusión a Morales que
pondría la coca y a García Linera que pondría la cola. Al primero se lo
tipifica de narcotraficante y al segundo de homosexual.
Recta final
A medida que se acerca la fecha de elecciones, la guerra sucia contra
Morales y el MAS sube de tono, al igual que la desesperación de los
estrategas de la campaña de Tuto Quiroga, ubicados en la Embajada de
Estados Unidos y las petroleras, que urgieron al tercero en discordia,
Samuel Doria Medina, para que retire su candidatura y no divida al
electorado de derecha.
La intención de estos grandes operadores de la política nacional es
armar un bloque único para cerrarle el paso a la presidencia a Morales,
colocando en Palacio a un verdadero soldado de Washington.
En tanto, en las organizaciones sociales y populares más radicales
también se barajan números y se asigna tres a Tuto Quiroga y seis a Evo
Morales. Al primero se le augura que no durará más de tres meses en la
Presidencia y al segundo no más de seis. Los sindicalistas y
revolucionarios también arman su estrategia, convencidos de que una vez
que se desvanezca la ilusión electoral, la población empobrecida de
Bolivia comprenderá, otra vez, que es la lucha (y no el voto) la que
libera a los pueblos de la opresión y la explotación. |