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PAPELES NO ACADÉMICOS
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Todos estos papeles breves (algunos de ellos viejos) fueron: o publicados en un diario nacional (en la época en que sus dueños todavía creían que obtendrían jugosos privilegios y ventajas con el gobierno de Chávez) o enviados para su publicación allí mismo, pero rechazados (en una época posterior, en que sus dueños quedaron definitivamente convencidos de que no sólo no obtendrían nuevos privilegios e influencias, sino que perderían los que habían tenido durante años) o publicados a través de internet, como respuesta a aquellos e-mails masivos tipo spam con que nos invadieron (y continúan invadiéndonos) los que se empeñan en pisotear los votos de quienes ganaron varias elecciones seguidas (es decir: aquellos que predican el "reconocimiento del OTRO", siempre que el OTRO se subordine a ellos). A partir del 2004 se incluyen otros papeles que no responden a ninguna de las circunstancias anteriores y que tampoco son propiamente "académicos", pero que, en general, responden más bien a la responsabilidad de los académicos en los asuntos socio-políticos que forman parte del debate público. |
La Lógica del Depredador (enero, 06)
El triste final del discurso de Castillo Lara en Barquisimeto (enero, 06)
Para mí es bueno ver a Carlos Ortega en la cárcel (15-12-05)
El Caso de las imputaciones por asesinato de Anderson (08-11-05)
Lo que dice Fox: ¿para quiénes gobiernan los gobiernos? (08-11-05)
LAS 3 ÚLTIMAS FRUSTRACIONES (27/08/04)
ANTE LOS RESULTADOS DEL REFERÉNDUM (17/08/04)0
PARA ENTENDER EL REFERÉNDUM DEL 15-A: LAS DOS CLASES DE 'SÍ' (11/08/04)
EL COMPLEJO DE ULISES O EL SÍNDROME DE LA PERPLEJIDAD (junio, 2004)
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HACIA UNA TEORÍA DEL ESCUÁLIDO
LOS "COME-CUENTOS" Y LOS PEDAGOGOS DEL SUBDESARROLLO
El Dios iracundo de Monseñor Velasco
LOS POBRES QUE SE CREEN RICOS (I)
LOS POBRES QUE SE CREEN RICOS (II)
MUERAN LOS FUMADORES (pero que queden algunos)
AQUELLOS GUARDIAS NACIONALES DE ‘EL ENCANTO’ Y EL PERIODIQUITO 'TAL CUAL'
EL ARGUMENTO AL QUE NADIE RESPONDE...
Chávez: de lo Epistémico a lo Ético
LOS "COME-CUENTOS" Y
LOS PEDAGOGOS DEL SUBDESARROLLO
Noviembre 1998, Respuesta a un e-mail
masivo que informa sobre un supuesto "Comunicado" de
Chávez, e-mail promovido por varios 'profesores universitarios'.
Pulsar aquí para ver el e-mail masivo (se eliminaron los destinatarios y remitentes).
Pulsar aquí para ver el supuesto "comunicado" de Chávez, adjunto al e-mail masivo
El "come-cuentos" es alguien que no duda de lo que
le dicen, que no chequea fuentes ni intenciones ni contextos de información. Es
alguien a quien basta moverle alguna fibra íntima para luego hacerle creer
cualquier cosa que nos resulte conveniente.
Pero ser un "come-cuentos" no equivale en sí mismo a la virtud de ser inocente o
ingenuo. Más que eso, equivale a carecer de mecanismos de crítica y análisis,
capaces de desmontar la información hasta sus cimientos y de descubrir los
engaños y manipulaciones.
Ser "come-cuentos" es una fase, una instancia de desarrollo que se da en los
niveles ontogenético (en el nivel del desarrollo del individuo) y filogenético
(en el nivel del desarrollo de la especie, de las comunidades y de las
sociedades).
El niño, por ejemplo, pasa por una etapa en la que, por no haber desarrollado
mecanismos de crítica, tiende a creer todo lo que le digan las personas
influyentes (aquéllas que le mueven ciertas fibras íntimas, tal como los padres,
los tíos solterones, los amigos de mayor edad...). Es así como podemos decirle
al niño que si no se va a la cama, entonces el coco vendrá a comérselo, con lo
cual el niño se dormirá temprano y nosotros podremos ir a nuestra fiesta
tranquilamente. Pero más adelante, el niño abandona esa fase, se hace más
crítico y ya no podremos amenazarlo con el coco, porque él desmonta la
información, la chequea, descubre el trasfondo de nuestras conveniencias y
finalmente deja de creernos. A un niño de 3 años podemos engañarlo muy
tiernamente con el Niño Jesús o muy tétricamente con la llegada de los monstruos
marcianos. Pero no tendremos ese mismo éxito con un niño de 13. El primero es
"come-cuentos", mientras que el segundo dejó de serlo, al menos para los efectos
de ese tipo de mensajes o dentro de ese nivel de complejidad informacional.
Pasando al nivel filogenético, las sociedades y los pueblos pasan por una etapa en la que, por no haber llegado a cierta madurez en el pensamiento crítico, igual que las primeras fases de desarrollo del niño, tienden a creer cualquier cosa que se les diga. Fue así como durante siglos los pueblos occidentales creyeron que los reyes eran representantes de Dios o que los nobles tenían la sangre azul o que la tierra era el centro del universo o que un niño nacido con deformidades era hijo del demonio, etc. Prácticamente a ningún pueblo hoy en día podemos hacerle creer tales cosas, a menos que su subdesarrollo sea enorme y que, paralelamente, existan pedagogos de ese subdesarrollo, gente encargada de promover su acriticidad y de mantener su incapacidad de análisis (más adelante volveré sobre esos nefastos personajes, los pedagogos del subdesarrollo).
Tomemos ahora el caso Venezuela: hace unas décadas las petroleras transnacionales podían decirnos que estaban aquí para ayudarnos y para civilizarnos. Y todos admirábamos y agradecíamos a los petroleros extranjeros. Nuestros políticos podían decirle a los electores cosas como "Vamos a echarle pichón" o "Adeco es adeco hasta que se muera". Y entonces las masas vibraban y aplaudían y votaban por el candidato del partido. Era un pueblo "come-cuentos". Ahora, a comienzos del milenio, el pueblo ya ha elaborado ciertos mecanismos de crítica y de chequeo de información. Ya no podemos irle con esos mismos cuentos. Hace décadas podíamos hacerle creer al pueblo que Fidel Castro devoraba niños. Ya no. Ahora tenemos que elaborar otros engaños más refinados, más adecuados al grado de desarrollo analítico del pueblo.
Y es que, obviamente, ser "come-cuentos" no puede verse como una propiedad discreta, sino continua. Se es más o menos "come-cuentos". Se es "come-cuentos" siempre por relación con un cierto nivel de complejidad informacional. Si queremos manipular o engañar exitosamente a un pueblo, tenemos que elaborar la información de modo que la vulnerabilidad de ésta sea menor que la capacidad crítica de aquél, es decir, que el engaño pueda evadir los mecanismos de chequeo previamente identificados. Si esto ocurre, tal vez podríamos decir que los manipuladores son deshonestos o inmorales. Pero tendríamos que admitir que son hábiles y no podríamos acusarlos de insultar la inteligencia de la gente.
Tomemos el caso de Chávez: quizás resulten hábiles quienes propagan, por ejemplo, que los militares tienen una formación maniqueísta, basada en arquetipos rígidos, y que, por tanto, Chávez resulta una amenaza. Quizás resulten hábiles quienes propagan que Chávez ha logrado montarse sobre un cierto estado de visceralidad irracional colectiva y que la irracionalidad sólo conduce al error. Probablemente esa información resulta difícil de desmontar en relación con la actual fase de desarrollo del pueblo venezolano en materia de pensamiento crítico.
Pero propagar que Chávez y su gente están distribuyendo en las puertas de los ranchos un supuesto "Comunicado" con 14 resoluciones dramáticas, tal como se informa en el E-Mail al que estoy respondiendo, es francamente un insulto a la criticidad promedio del pueblo venezolano en su actual fase de desarrollo. Evidentemente, en nuestro país hay personas que, en el plano de su desarrollo individual, están por debajo de ese promedio. Son más "come-cuentos" que el común de los venezolanos. Ellos reciben esa información y la aceptan sin ningún tipo de discusión ni de análisis. La creen tal cual viene, sin averiguar ciertos importantes detalles contextuales. Entonces se rasgan las vestiduras, se sienten "impactadas por este pasticho" y se dedican a ventilar el contenido del "Comunicado" dando por sentado que su procedencia es fidedigna y que la información es veraz, sin considerar ciertos detallitos que fácilmente pueden verse entre las líneas de ese "terrible" e "impactante" Comunicado.
Bueno, allá los "come-cuentos". Ellos son las víctimas, al fin y al cabo. Lo peor está en los pedagogos del subdesarrollo, los que promueven informaciones que están por debajo de la madurez de la sociedad, los que insisten en restar capacidad a la crítica ciudadana. Los pueblos avanzan en la medida en que se hagan más críticos y analíticos. Un pueblo fácilmente manipulable es un pueblo subdesarrollado en esa misma medida. Un pueblo que no "come cuentos" es un pueblo desarrollado en esa misma medida. Y quienes promueven la vulnerabilidad crítica, quienes trabajan activamente por el decremento de las facultades racionales de la gente, son pedagogos del subdesarrollo. Enseñan a la gente a dejarse engañar, a aceptar acríticamente todo lo que se les diga. Lástima que una gran parte de estos pedagogos del subdesarrollo se desempeñen también como pedagogos universitarios. Es por esa vía por donde distanciaremos y retardaremos cada vez más el desarrollo nacional.
En materia política, creo que nos haría mucho bien si, en vez de ver el asunto de Chávez y las elecciones como un asunto anecdótico y singular, viéramos a través de ese hecho todo un fondo estructural que va más allá de Chávez y de estas elecciones, un fondo que concierne al modo en el que los pueblos progresan, al modo en el que este pueblo ha sido conducido y al modo en el que los problemas pueden ir siendo solucionados. Todo lo otro es pequeñez y chisme de mal gusto.
Les recomiendo que, en lugar de propagar informaciones como ésta, difundan análisis políticos de cierta altura, análisis que, por ejemplo, establezcan el modo en que la actual situación electoral venezolana se corresponde con macro-estructuras sociales comunes a muchas sociedades en determinados momentos de una trayectoria histórica.
COPIA DEL E-MAIL MASIVO ("spam")
-----Mensaje original-----
De: xxx
Para: xxx
CC: xxxxxxxxxxxxxxx (muchas personas)
Fecha: miércoles, 25 de noviembre de 1998 20:53
Asunto: RV: comunicado de Chávez
REFLEXIONEN SOBRE CUAL ES LA VENEZUELA QUE VAMOS A ELEGIR EL PROXIMO 6 DE
DICIEMBRE.
Esto ha llegado a nuestras manos y se está distribuyendo (por debajo de las
puertas) de todos los ranchos de Caracas...
-----Mensaje original----- (REENVÍO
DEL ANTERIOR)
De: xxx
Para: xxx
CC: xxxxxxxxxxxxxxx (muchas personas)
Fecha: viernes, 13 de noviembre de 1998 09:18 a.m.
Asunto: Re: comunicado de Chávez
Estoy muy impactada por este "pasticho", pero entre
tanta confusión, atino a calificarlo de machista, pues habla de "hombres y
padres de familia" cuando las cabezas de familia en este país son las mujeres,
incapaces, según dice el "comunicado" de proveerse de ropa y zapatos y por otra
parte nos confina a la casa y a cuidar los niños como todas las mujeres del país
fueran madres.. Me pregunto:
¿Qué pasará con las jóvenes estudiantes? ¿estudiarán economía doméstica? y las
profesionales, maestras, profesoras? ¿ Y las diputadas , senadoras etc? ¿Y su
"atractiva" esposa ?
En cuanto al resto del contenido , es sencillamente pavoroso, me imagino el
trabajo que tendrá Tarek William Saab, coordinador del Comité de Familiares y
Desaparecidos Políticos Venezolanos, asesor legal de las ONG's de Derechos
Humanos de Caracas, Portuguesa, Nueva Esparta y Aragua, nominado al Premio
Internacional de Derechos Humanos "Reebook Human Right" en 1994, destacado en la
denuncia de los abusos cometidos por los efectivos policiales y militares en la
nación y estrenando curul como flamante diputado por el MVR.....
|
COMUNICADO
El Polo Patriótico y nuestro
candidato Comandante Hugo Chávez Frías, informa a todo el pueblo venezolano que
vive en los cerros de las principales ciudades del país; que la victoria final
está cerca, y que desde el mismo momento de asumir el poder emprenderemos las
siguientes medidas: |
El Dios iracundo de Monseñor Velasco
Diciembre, 1999, a raíz de la tragedia de Vargas
Realmente espeluznantes las declaraciones del Arzobispo Velasco: si la "soberbia de este señor" atrajo la ira indiscriminada, vengativa e irracional de Dios hasta el punto de acabar con tantas vidas inocentes, entonces no tendremos lugar en la galaxia para refugiarnos de la ira que Dios desencadenará por la soberbia, pereza, desidia y corrupción de los gobiernos anteriores al de "este señor".
Ante esta fatalidad implícitamente anunciada por Velasco, tenemos, sin embargo, tres esperanzas: una, que el obispo esté equivocado (no obstante la impresionante inteligencia que él siempre demuestra en sus intervenciones públicas), del mismo modo como se equivocaron los viejos sacerdotes de los pueblos primitivos cuando interpretaron como "ira" de los dioses aquellos cataclismos propios de una naturaleza en constantes cambios. Otra esperanza es que, en realidad, Dios no esté furioso con los anteriores gobiernos, dados los favores especiales y el poder de que disfrutó la cúpula clerical durante dichos gobiernos (si fuera así, Chávez debería pronto dotarse de una buena "secretaria privada" que mantuviera complacido al alto clero). Una tercera esperanza, finalmente, es que Dios sea totalmente distinto a como lo imagina Velasco en su brillante mente.
LOS POBRES QUE SE CREEN RICOS (I)
Octubre, 2000
Fue derrotado un cierto sector de la clase media. O, mejor dicho, aquéllos de la
clase pobre que se creen ricos.
Cuando el discurso y las actitudes de Chávez amenazan los privilegios de la
clase alta, ellos se sienten también amenazados, aunque de hecho no tienen mucho
y viven de las migajas de los poderosos. Se sienten ricos sólo porque ostentan,
tal vez, una profesión universitaria (generalmente puesta al servicio de los
verdaderos ricos) o porque alguna vez al año pueden ir al Foro Romano o tomarse
un escocés 18 años o, incluso, viajar a Miami aprovechando alguna oferta. Eso
los hace sentir distantes de los que viven en ranchos y próximos a los que viven
en mansiones, aun cuando en el fondo son los mismos pobres.
Es una cierta clase media cómoda y cobarde, que quiere parecer elegante sin
serlo realmente, que no arriesga nada ni sacrifica nada por nadie. Es esa clase
que, al contrario de los motorizados, por ejemplo, presencia un accidente o un
atraco sin mover un dedo, huyendo cuanto antes del sitio para no verse
involucrados como testigos...
Es una cierta clase media hipócrita, que tilda de loco a Chávez cuando lo ve
jugando béisbol con Fidel, pero que, en cambio, se emociona cuando ve a Clinton
jugando golf. Es la misma que acusa a Chávez de un lenguaje soez, pero que vive
intensamente los chismes de la Levinski. La misma que acusa a Chávez de promover
confrontaciones sociales, pero cuyo mayor sueño es montar un negocio donde pueda
comprar a locha y vender a mil. Los mismos que, por un buen aumento de sueldo,
se hacen los locos cuando su mujer sale con el gerente.
Esa cierta clase media ha sido derrotada por lo que Chávez representa.
Derrotados junto a los falsos "analistas" y "politólogos" de la TV de opinión,
junto al clero oligárquico y la mafia cubano-americana, ahora no soportan este
país y quieren irse. Entonces descubren que no pueden, por falta de dinero.
Descubren que, en realidad, son pobres...
LOS POBRES QUE SE CREEN
RICOS (II)
Noviembre 2000
Hace días, aquí mismo, quise destacar el comportamiento típico de cierto sector de la clase media que, a la hora de confrontaciones entre pobres y ricos, sistemáticamente se pone al lado de éstos, contra los primeros. Es el caso, por ejemplo, del capataz que defiende al patrón contra sus compañeros campesinos y que se siente poderoso, sólo porque recoge las migajas que caen de la gran mesa, creyendo ilusamente que algún día él también podrá presidir las grandes comilonas.
Quise decir, además, que el fenómeno Chávez, que de algún modo ha planteado una confrontación entre pobres y ricos, sirvió para que este sector se mostrara abiertamente tal cual es (cómodo, hipócrita, frívolo...), siendo derrotado justo por esa misma clase marginal de la que tanto se empeña en diferenciarse y a la que tanto se parece. Muchos, incluso, suelen provenir de dicha clase, pero piensan que la primera condición para no volver allá es comportarse como los ricos (jamás como clase media, que sería la cuerda floja). El nivel de su crítica política no sube más allá de la verruga de Chávez, el vestido de Marisabel y las antipatías de Miqui-mouse (recordemos a MariaElena Salazar y a Claudio Nazoa). Les molesta todo lo que suene a Cuba, a revolución, a justicia social y a chusma, pero se derriten de placer por la celebración del halloween y del 4 de julio o por el sweater azul celeste del presidente Bill.
Esas ideas irritaron a algunos, en particular a Carlos Fernández, quien respondió rabiosamente. Por eso aclaro que, cuando hablé de quienes “por un aumento de sueldo se hacen los locos cuando su mujer sale con el jefe”, no me estaba refiriendo a su caso particular. Cualquier parecido es pura coincidencia.
Por lo demás, considerando esa furia incontenible que en ellos ha suscitado esta victoria de Chávez y de la chusma, tengan paciencia. Tal vez el próximo presidente será más fashion, más cool, más light. Después de todo, 12 años pasan volando.
MUERAN LOS FUMADORES (pero que queden algunos)
Abril, 2001, a raíz de la disposición de prohibir fumar en el aeropuerto de Maiquetía
Al aterrizar en Maiquetía, la aeromoza pronunció una frase celestial: “...recordamos a los señores pasajeros que éste es un aeropuerto de no-fumadores”. ¡Excelente! ¡Una derrota en grande a los fumadores! Al bajarme del avión me dediqué a circular por los pasillos y mi satisfacción crecía por momentos al ver a los fumadores prácticamente comiéndose las uñas. Mi satisfacción llegó al clímax cuando, al ver a un grupito fumando furtivamente en un rincón de la Puerta 5 ("Gate Five"), me acerqué y les dije con ceremoniosa gravedad: “señores, aquí está prohibido fumar”. ¡Ja! Se dispersaron como cucarachas ante el insecticida y yo me sentí grande. Todavía disfruto del recuerdo. Ojalá esa medida se extienda a todos los aeropuertos e, incluso, hasta los propios hogares de los fumadores. Los veríamos huyendo como ratas, escondiéndose como leprosos.
Un amigo co-doctrinario propuso “escuadrones de la muerte” contra los fumadores. La idea no deja de ser atractiva: verlos muriendo por fumadores, sabiendo que mueren como tales, debe ser estimulante. Pero, si todos desaparecen, nos perderíamos de esta cruzada anti-tabaco. En realidad no importan los fumadores: es la misma campaña lo que cuenta, es la posibilidad de tener a alguien a quien hacer sentir como bachaco. Aquello de la contaminación y de los fumadores pasivos, que sin duda es un argumento brillante, en realidad es secundario.
Lástima que muchos enemigos míos no fumen. Si fumaran, mi odio sería más ‘sinérgico’ (al fin, posiciones como la mía suelen ser ‘holísticas’, fenomenológicas).
(Junio 2001)
Todos podríamos odiar a Chávez, si no fuera por la ralea moral de muchos de sus críticos permanentes: fariseos de la iglesia, “analistas” viscero-pensantes, mercenarios de la información, mentirosos profesionales, yankófilos y mayameros, politiqueros (viejos y debutantes), empresarios miserables, sindicaleros corruptos, comerciantes tramposos, comentaristas frívolos y simplones (que se creen intelectuales)...
No es que Chávez sea adorable, sino que ellos son francamente detestables. Responsables históricos de la creciente marginalidad de este país (y, por tanto, auténticos responsables del ascenso de Chávez), ahora constituyen el mejor apoyo al Presidente con sus críticas obsesivas asociadas a su propia inmoralidad.
Por chocante que éste sea, al menos es alguien reciente, mientras que ellos nos han hecho rabiar toda la vida. Si sólo se callaran, si sólo se escondieran, aunque fuera tácticamente, entonces podríamos odiar a Chávez.
En fin, con enemigos así, ¿quién necesita amigos?
AQUELLOS GUARDIAS NACIONALES DE ‘EL ENCANTO’ Y EL PERIODIQUITO 'TAL CUAL'
(Junio, 2001)
Toda muerte es dolorosa. Pero mucho más lo es la muerte absurda. Por ejemplo, si alguien te mata por error, porque te confundió con otro, tu muerte dolerá más que si hubieras muerto por un cáncer o por un accidente de tránsito en circunstancias etílicas. Digo esto porque cuando veo en los kioscos a Tal Cual, no dejo de recordar a aquellos Guardias Nacionales muertos absurdamente en El Encanto, hace ya muchos años. Seguro que sus descendientes sufren cuando ven ese periodiquito, no tanto por las muertes, sino por lo absurdo: murieron por estar al servicio de unas ideas que ahora, tiempo después, Tal Cual defiende del modo más servil y miserable. Murieron por estar al lado de un gobierno que favorecía a los patronos en detrimento de los obreros, para que, tiempo después, Tal Cual vendiera ignominiosamente las prestaciones sociales. Murieron por representar un status liderado, entre otros, por Caldera, para luego convertirse en su ministro más cercano. Murieron por adversar enfoques políticos como el que Chávez ahora representa, para que, al paso del tiempo, Tal Cual se convirtiera en uno de los más envidiosos e insidiosos enemigos de las victorias de Chávez. Por cierto, éste tiene, para la época de sus éxitos, aproximadamente la misma edad que tenía Tal Cual para la época en que inició su vida de fracasos (hace muchos años). Qué absurda la muerte de aquellos guardias. Qué triste la vida de Tal Cual.
Octubre, 2001, luego de las reacciones de los EU ante el ataque a las Torres Gemelas
A partir de ciertas reacciones ante los sucesos del 11S en EU, cualquier ciudadano queda en adelante autorizado para lo siguiente, cada vez que algún desalmado atente contra su familia:
- Identifique a algún enemigo suyo y acúselo del incidente, aun sin pruebas.
- Consígase una palabra adecuada para estigmatizar al enemigo: llámelo, por ejemplo, “terrorista”, no importa si también Ud. tiene su historia. Estire discrecionalmente la semántica del término de modo que pueda incluir a cualquier antipático.
- Busque el vecindario donde vive ese enemigo y destrúyalo por entero: morirán muchos inocentes, pero caerá también el enemigo.
- Ignore las instituciones jurídicas: su tragedia es tan grande que queda autorizado para hacer su propia justicia.
- Busque a sus vecinos y relacionados y exíjales que participen en el castigo: acúselos de complicidad si no colaboran en su plan de destrucción.
- Aproveche para saldar viejas cuentas, metiendo en el mismo saco a todos aquellos que no le simpatizan: vecinos incomplacientes, amigos dudosos, antiguos deudores... Busque alguna relación, por alejada que sea, para hacerlos parecer igualmente culpables.
- Explote las oportunidades económicas y haga negocios: el dolor es buen instrumento de chantaje y fuente de beneficios colaterales (consulte a las televisoras).
- Finalmente, y en general, recuerde esta máxima: nada es bueno o malo en sí mismo. Es bueno lo que hace el poderoso, aunque sea diabólico. Es malo lo que hacen sus enemigos, aunque sea divino. Conclusión: sea el más poderoso. Si no, no tendrá más opción que declararse “socio comercial” o amigo de éste, siempre atento a complacerlo (consulte a Aníbal Romero, Maruja Tarre, etc.).
(11 de abril, 2002, la noche del Golpe de Estado en Venezuela)
Una vez más, la ética de la INDIGNIDAD se impuso: la misma ética del marido que le presta la mujer a su jefe para obtener un aumento de sueldo, la misma ética del que apuñala a su madre para quedarse con la herencia, la misma ética del que lame el suelo para complacer al poderoso, en fin, la ética de Judas y la desvergüenza.
Da dolor, realmente, constatar que gran parte de los venezolanos y de los académicos venezolanos se guíen por la inmoralidad y la depravación, a partir de sus nuevos líderes.
Al principio creí que sólo se trataba del mismo comportamiento del niño que cuando va perdiendo el juego tira al suelo el cartón con las fichas o bota la pelota. Pero ahora veo que es todavía peor: de lo que se trata es de la mentira descarada, de la traición y de la inmoralidad. La lealtad, la amistad, la patria y la solidaridad valen mucho menos que la basura.
Los "derechos humanos" sólo valen cuando ellos son agredidos, pero no cuando ellos agreden. La "libertad de expresión" sólo vale cuando se les impide mentir, pero no cuando ellos amordazan a los demás. La "dictadura" tiene lugar sólo cuando a ellos les recortan sus privilegios, pero no cuando ellos oprimen al pobre y al excluido. La "Democracia" sirve sólo cuando sus intereses egoístas son complacidos. Sólo ellos son la "Sociedad Civil", mientras que los demás son "turba" y excreción social. Las "reglas del juego democrático", el "hilo constitucional" y la "continuidad democrática" sólo se aplican cuando ellos tienen el control.
Hemos llegado al colmo de unos medios de comunicación social que mienten descarada y abiertamente, ante la complacencia de una clase media inmoral que vende su sagrado derecho a la información por la satisfacción de sus momentáneos caprichos de clase, al colmo de calificar a Chávez de asesino y a Peña/Carmona/Ortega de patriotas. Hemos llegado a ver a una jerarquía eclesiástica que repite una vez más, desde la edad media, aquella misma historia de hipocresía y de traición a los humildes.
Todo esto tiene lugar en pleno siglo XXI, después de tanto avance tecnológico, después de tanto título académico y de tanta intelectualidad.
Y, sin embargo, cada vez estamos más cerca de la Edad Media y, aun más allá, cada vez más cerca de la Ley de la Selva, de la Ley del más Fuerte, la misma que regula el comportamiento de los animales, aunque vivamos en un hermoso apartamento del Este, cerca de la Plaza de la Libertad o cerca de Pdvsa. No me queda más remedio que darle la razón a Rousseau: "el hombre es un lobo para el hombre". Qué grande fue Rousseau!
Realmente, dan ganas de sentarse en una acera a llorar... Pobre pueblo el nuestro!
EL ARGUMENTO QUE NADIE RESPONDE
Julio, 2002
Ningún gobierno democrático, con apoyo, debe renunciar. ¿Por qué? Porque así como unos quieren que renuncie, hay también otra gente que quiere que se quede. Ahora, ¿cuál es la gran diferencia entre quienes piden la renuncia de un gobierno y los otros, que lo apoyan? Que estos votaron por ese gobierno y, además, ganaron esas elecciones. Ese gobierno está allí porque así lo decidió la mayoría de los votos en unas elecciones.
¿Qué hacemos con toda esa gente que votó por ese gobierno? Y, aunque haya mucha gente que se haya arrepentido de ese voto ¿qué hacemos con la gente que todavía lo apoya? ¿Los relegamos? ¿Pisoteamos su decisión? ¿Hay alguna razón por la cual en un país hay que hacer lo que un sector quiera y no lo que quiere la gente que apoya al gobierno, que es la gente que votó y que ganó unas elecciones?
La base de la Democracia es el respeto a las
decisiones del voto. Más en el fondo, es
cuestión de respeto al otro, de
reconocimiento del otro y de observancia de las reglas del juego. Hay unas
reglas, hay un contrato social, hay todo un entendimiento previo que nos
compromete a todos y nos obliga.
¿Saben lo que pasaría si un gobierno complace a
un sector y renuncia? Pasaría que entonces
quedarían pisoteados todos los demás que desean que ese gobierno
se quede. Pasaría que
estaríamos atropellando sus legítimos derechos. Pasaría que estaríamos
traicionando nuestros compromisos. Estaríamos incumpliendo las reglas del juego
y haciendo trampa. ¿Hay algo que justifique este atropello?
¿Realmente puede alguien desear que sean atropellados todos
los demás que piensan diferente? ¿Realmente puede alguien pensar que todas esas
personas no valen nada, que él es
mejor que todo el mundo y que
hay que hacer sólo lo que él quiere, pisoteando las aspiraciones de los
demás?
Los demás, todos esos que apoyan a un gobierno y que ganaron
unas elecciones,
también existen. Su visión de los hechos también vale. Ellos también valen,
también existen y también tienen derecho al proyecto político por el cual
decidieron y que resultó ganador en unas elecciones.
Cada vez que alguien pide la renuncia
de un gobierno democráticamente elegido y con apoyo, al mismo tiempo está
pidiendo que sean atropellados todos los demás que piensan y sienten de modo
diferente.
Este es el argumento al que nadie
hasta ahora ha podido responder y en el que muchos parecen no querer pensar.
Chávez: de lo Epistémico a lo Ético
Junio, 2002
No todo en este mundo se reduce a "Verdad / Falsedad". Hay otras cosas, como, por ejemplo, "eficiente / Ineficiente", "Bello / Feo", "Honesto / Deshonesto", etc.
Hay veces en que se hace imposible discutir sobre la verdad o falsedad de algo.
Entremos en la política: unos (Grupo A) dicen que Chávez es un asesino, tirano, que nos conduce al abismo, etc. Y hay otros (Grupo B) que dicen que es un nuevo Bolívar, un héroe, un verdadero líder, etc.
Si esos dos grupos se ponen a discutir acerca de la verdad o falsedad de lo que dicen, ¿creen ustedes que llegarán alguna vez a estar de acuerdo?
No. Estoy seguro de que no, por ciertas razones que no vienen al caso, pero que también son de orden epistemológico. Cuando se dan estas razones, tenemos que olvidarnos del problema de la Verdad, simplemente porque no es pertinente a las condiciones intersubjetivas (justo porque interviene el dominio de VISIÓN de los grupos o de las comunidades de pensamiento).
Muy bien, pero allí interviene la noción de "reglas del juego". ¿Se acuerdan de Rousseau, en su polémica con aquello de que "el hombre es un lobo para el hombre" y de que, por tanto, había que recurrir al "Contrato Social"? Bueno, el hecho de que "el hombre sea un lobo para el hombre" se refiere al ámbito de la Ley de la Selva y el concepto de "Contrato Social" se refiere al único instrumento disponible para evitar la Ley de la Selva: las "reglas de juego". ¿A quién le conviene la Ley de la Selva? Alguien podría decir que en el mundo actual, en este momento, le conviene a Estados Unidos y, a lo mejor, los mismos gringos creen que es verdad, que a ellos les conviene esa Ley. Pero estarían equivocados, así como se equivocaron los ingleses cuando ellos eran la potencia mundial y así como se equivocaron los franceses en su respectivo momento estelar o como se equivocaron los romanos..., etc. A nadie le conviene la Ley de la Selva, por un motivo muy elemental: el que hoy es el más fuerte mañana puede ser el más débil. Si hoy apoyas la Ley de la Selva porque eres el más fuerte, entonces mañana, cuando ya no seas el más fuerte, serás víctima de esa ley. Justamente allí, en ese razonamiento, está la virtud del Contrato Social o de las Reglas del Juego, a las que se refería Rousseau.
Entonces, volviendo a los dos grupos antes mencionados, los anti-chavecistas (llamémoslos 'A') y los chavecistas ('B'). ¿Será que debemos analizar la Verdad o Falsedad de lo que sostienen A y B? No lo creo, porque en el fondo hay un CONFLICTO DE VISIONES que tiene raíces en conciencias de GRUPO, que se traslada al plano de la emotividad y que, por tanto, nos aleja de la Verdad y nos la hace extremadamente relativa. Es inútil toda discusión de ese tipo. Entonces, ¿cómo hacemos? ¿A se come a B? ¿B se come a A?
Tampoco, porque esa sería la Ley de la Selva. Recurramos entonces al contrato social, a las reglas de juego: ¿quién ganó las elecciones? ¿Por cuánto tiempo, según esas reglas del juego, había que dejar permanecer en el gobierno al ganador? ¿Puede A imponer sus propia visión de los hechos a B? ¿Puede B imponer sus propia visión de los hechos a A? Nada de eso. Hay unas reglas de juego, un contrato social que hay que respetar, al menos si somos honestos: si A gana, B tiene que aguantar. Si B gana, A tiene que aguantar.
Es lo mismo que en un juego de dominó: ¿ustedes tumbarían las fichas al suelo cuando van perdiendo? No, porque faltarían a las reglas, al contrato. Entonces, no les queda más remedio que PERDER, siempre sonriendo, y esperar la próxima mano, para tratar de ganar cuando les toque.
Si ustedes hacen otra cosa, entonces estarán HACIENDO TRAMPA (como Carmona y Ortega), o sea, estarían incumpliendo su Contrato Social, su responsabilidad en las REGLAS DE JUEGO.
Lo que les quiero decir, desde un ángulo académico, saliendo ya de la política, es que la Epistemología indaga sobre el CONOCIMIENTO, sobre las REPRESENTACIONES mentales, las cuales se someten al criterio de Verdad / Falsedad. Pero cuando el conocimiento se filtra a través de los ENFOQUES y de las VISIONES, generados en contextos de tamaño grupal y de PERSUASIÓN EMOCIONAL, entonces ya no será posible validarlo. Entonces pasamos ya desde el terreno de la Verdad / Falsedad hacia terreno de la ÉTICA, del contrato social, de las reglas sociales de conducta, cosa que no tiene nada que ver con Epistemología ni con conocimiento (y menos "científico").
Surge entonces la ética, las reglas de juego, el contrato social. El que quiera romper esas reglas, ese contrato, simplemente es un TRAMPOSO, es un incivilizado que se guía por la Ley de la Selva. Y aquí, otra vez, caemos de nuevo en la política.
Pero ya que estamos allí, tengo un amigo epistemólogo dispuesto a ofrecerle un millón de bolívares a quien nos dé UN SOLO ARGUMENTO, una sola RAZÓN, de por qué el grupo A puede o está facultado para imponer su propia visión de los hechos al grupo B, el que ganó las elecciones. El que tenga algún razonamiento que justifique la dominación de la Visión de A sobre la Visión de B, se ganará fácilmente un millón y, además, habrá ganado en el terreno epistémico, nada menos...! (es decir, en el terreno de la Verdad / Falsedad de enunciados referenciales, acerca de los hechos).
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Enero, 2003, a raíz del chantaje de la Coordinadora Democrática con el Paro del 2002-2003 |
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Hay un tipo de razonamiento inválido que los lógicos identificaron dentro del grupo de las "falacias de la falsa causa" y que alguien concibió como el "sofisma del chantajista". Tiene la siguiente forma, aproximadamente: "si no haces lo que te pido, te perjudicaré y entonces tú serás el culpable". Este sofisma ha sido históricamente sostenido, entre muchos, por los secuestradores de rehenes: "si el gobierno no complace nuestros pedimentos, mataremos a los rehenes y el gobierno será el responsable de esas muertes". Un caso célebre de este sofisma: entre finales del siglo XV y comienzos del XVI, las autoridades españolas, a quienes el Papa les había "donado" las tierras americanas, redactaron un documento llamado "Requerimiento", dirigido a los indígenas, al final del cual se les advertía lo siguiente (el sofisma está al final, puesto en negritas y subrayado):
Este célebre "Requerimiento" decretó el ius belli (Derecho a la Guerra) y justificó el exterminio masivo de nuestros indígenas, en nombre de la Fe Católica (algo así como decir hoy día: "en nombre de la libertad"). Según el sofisma, los culpables y responsables de ese exterminio fueron los mismos indígenas, quienes no accedieron a lo que se les requería o, simplemente, no entendieron el documento, porque estaba escrito en una lengua extraña para ellos. El sofisma se sigue repitiendo... |
![]() Este dibujo fue añadido en la publicación que hicieron de esta nota en Venezuela Analítica |
Noviembre de 2003
En la conversación telefónica del Presidente Chávez con T. Petkoff, durante un programa de VTV en días pasados, quedó una vez más a la vista la capacidad charlatana de este último, charlatanería dentro de la cual parece haberse movido durante toda su vida pública, desde sus viejas épocas de estudiante de la UCV (época en que todo estudiante “pico’e plata” era considerado brillante) y luego de El Encanto, hasta su nueva época de mercenario complaciente. Por cierto, termina su conversación diciendo que él no "acepta chantajes": debe ser que las hallacas que Chávez le ofrece resultan ridículas con respecto a las ofertas de la Democracia Cristiana, de la Coordinadora Democrática y de la "Gente del Petróleo", aquella que tenía un sueldo mensual promedio de 20 millones, por la que ahora él aboga insistentemente, de un modo muy curioso. En su constante charlatanería, como estilo de vida, está implícita la convicción profunda de que todos los demás son estúpidos. Quizás lo único que él no logra explicarse es cómo, siendo los demás tan estúpidos, sea él mismo un individuo tan fracasado; no se explica cómo no lo admiran unánimemente ni por qué no es él el presidente y el héroe de Venezuela. “Pueblo ignorante, que no reconoce el talento”, dirá.
He aquí los dos grandes sofismas que nuestro insigne charlatán maneja en esa conversación.
1. La Parte por el Todo y la ética de “la gata de María Ramos”
Mete en un mismo saco a los demócratas y a los fascistas, pretendiendo que todos son "sana oposición", tratando de hacer creer que nadie es golpista y que todos merecen tener "un puente" de diálogo democrático con el gobierno, puente que, según él, Chávez rompió. Acusa a Chávez de haber roto los puentes con la "oposición" y lo invita a restablecer esos "puentes democráticos" (tratando de hacer creer que toda oposición es en sí misma demócrata).
Pero resulta que una cosa es la 'oposición demócrata' y otra cosa es el 'fascismo golpista'. Petkoff quiere hacernos creer que la parte es igual al todo y que basta que dentro de los enemigos de Chávez haya algún minoritario sector demócrata para concluir que el sector fascista mayoritario es también demócrata. El charlatán nos pide que olvidemos a los militares criminales, antidemocráticos, y que sólo consideremos a los escasos opositores demócratas (por supuesto, él se incluye aquí mismo, como si nadie recordara aquella editorial de “Tal Cual” al día siguiente del golpe de estado de abril, célebre y descarada mentira que pasará a la historia).
Hay un momento de la conversación en que Petkoff le recrimina a Chávez el no haber diferenciado entre, por ejemplo, Carlos Ortega y la CTV y el haberse anclado en la figura particular del primero, olvidando el carácter ‘institucional’ de la segunda. El charlatán quiere hacernos creer que, durante todo este asalto fascista a la democracia, la CTV fue siempre una “institución” y que funcionó independientemente de Carlos Ortega y de la oligarquía. Quiere hacernos creer que, siempre y en todo momento, de modo absoluto, una cosa son las instituciones y otra cosa son las personas que convierten enteramente a las instituciones en factores golpistas y fascistas, como si las diferencias conceptuales correspondieran siempre, necesariamente, a diferencias reales, especialmente en Política. En verdad, si Chávez hubiera hecho esa distinción que le reclama Petkoff, no sería ahora el Presidente y tendríamos en cambio toda una típica dictadura latinoamericana persiguiéndonos y torturándonos. Allende fue derrocado luego de haber distinguido entre las personas y las instituciones, justo en unos momentos en que las instituciones actuaban de acuerdo a las conveniencias de las personas que las manipulaban (¿recuerdan la entrevista de Pinochet con Allende, inmediatamente antes del golpe?). El charlatán Petkoff sabe eso, y lo sabe mucho mejor que bastante gente. Pero, haciéndose el bobo y convencido de que los demás lo son efectivamente, pretende vendernos la idea de que las “instituciones” (como concepto etéreo) están por encima de los fascismos que dominan a esas mismas instituciones.
Al final de la conversación, resulta ridícula la expresión del charlatán Petkoff cuando dice que “los que están bravos” son los que más deben “contentarse”. ¿Los que están bravos? ¿Tener la obsesión única de tumbar a un gobierno entra en el infantil esquema de “estar bravos”? ¿Cómo se puede dialogar o mantener un “puente” con alguien que sólo busca destruir y aniquilar, que no tiene en su mente, ni remotamente, alguna otra idea que no sea la de eliminar al otro y la de imponer sus privilegios? Petkoff pasa por alto, olímpicamente, que en Venezuela se evidenció un auténtico fascismo (de hecho, hace tiempo que nuestro charlatán dejó de hablar de fascismo). Pasa por alto una de las más importantes características del fascismo: la negación del diálogo, la privación de todo acuerdo. En otras palabras, siguiendo ese mismo ‘razonamiento’, Petkoff les reclamaría a los judíos el no haberse “contentado” con los nazis en los campos de concentración, el no haber tendido “puentes” y el no haber querido dialogar con ellos. Según el charlatán, los judíos y los gitanos de la época del tercer reich cometieron el gravísimo error de haber estado “bravos” con los nazis y de haber “roto los puentes” con éstos.
Lo que Petkoff llama “oposición” no es tal cosa. La etiqueta le resulta conveniente para encubrir al fascismo, el cual excluye cualquier oposición, precisamente. Nadie duda de que entre los adversarios del gobierno haya gente demócrata, que quisiera hacer verdadera “oposición” política. Pero cualquiera sabe que no son todos, ni mucho menos. Son apenas una parte. Y esa parte no es el todo, como pretende hacer ver el charlatán.
Este sofisma se encuadra muy bien en la ética de “la gata de María Ramos, la que tira la piedra y esconde la mano”: no hubo golpe, sino “vacío de poder”; no marchaban a asaltar a Miraflores, sino a “manifestar pacíficamente”; no mienten, sino que ejercen la “libertad de expresión”; no son oligarquía ventajista y privilegiada, sino “sociedad civil”...; no son golpistas, sino “oposición”.
2. Errar es de humanos, por tanto errar es bueno (y, de nuevo, la ética de “la gata de María Ramos”).
En toda esa conversación entre Chávez y Petkoff, lo que más cómico resulta es el interés de éste en la necesidad de olvidar los errores y de hacerlos pasar como aciertos. “A ti no te pueden seguir llamando golpista, así como a mí no me pueden seguir llamando guerrillero de los ‘60”. El charlatán pretendía que esa expresión sonara a reconciliación nacional, a pluralismo, a tolerancia…, pero también pretendía ubicarse en el mismo nivel político de Chávez, obviando las abismales diferencias.
Para empezar, nadie recuerda a Petkoff como un guerrillero y ya todos sabemos que, realmente, jamás lo fue. Nada que ver con Fidel y el Ché, que sí lo fueron. Jamás se unieron al enemigo (¿qué guerrillero auténtico termina su lucha defendiendo al enemigo? Los Guardias Nacionales de El Encanto deben estar revolviéndose en sus tumbas). Ahora, ante su versión más reciente de mercenario complaciente, ya sabemos que sólo ha sido un charlatán deseoso de liderazgo (deseo que sólo se materializó en llegar a ser sirviente de Caldera, en una de las épocas más grises de la historia nacional). Más que la imagen de un guerrillero, lo que la gente tiene en mente es otra cosa bien distinta.
Aparte de esa sensación que da Petkoff de todavía querer usufructuar de la imagen clásica del guerrillero, aun habiéndola traicionado, lo otro es que la imagen de “Chávez el golpista” cuenta con millones de seguidores (y de aprovechadores como Caldera, el caporal de Petkoff, de modo que éste debería agradecerle a Chávez el haber llegado a ser “ministro” de la Cuarta República) y resulta mucho más vigente (tanto que los EEUU se empeñan en derrocarlo y liquidarlo). Con respecto a ciertos objetivos, en muy poco tiempo Chávez logró lo que Petkoff, en décadas, no sólo jamás llegó a lograr, sino que terminó al lado de aquello contra lo cual decía que luchaba. En suma, no hay parangón alguno posible entre “Chávez el golpista” y “Petkoff el guerrillero”. Lo primero es relevante y es vigente, lo segundo es ridículo y es chisme de segundo orden (chisme anticuado, además).
Entonces, ¿puede una sociedad tolerar la imagen de actor público de un individuo como este charlatán? ¿Tiene derecho un individuo de esa clase a predicar y a pontificar sobre política y sobre el futuro del país? Cualquiera que tuviera un mínimo de dignidad se habría retirado de la vida pública y se habría dedicado a sembrar papas. Como todo incontenible charlatán, Petkoff aun se cree con derecho a hablar y a pontificar sobre política, a pesar de que su pasado y su presente son toda una carta de incredibilidad, de errores y torpeza. De hecho, monta un programa de TV llamado “Y Teodoro, ¿qué dice?”, como si a alguien le importara lo que él dice. ¿A quién le importa lo que diga Teodoro? ¿Qué se puede esperar de alguien tan lleno de desaciertos y fracasos? Pero él todavía sigue convencido de que todos los demás son imbéciles y de que mantiene el privilegio de influir sobre la opinión pública.
En la conversación en referencia, dice luego que cada quien tiene el derecho a “reconstruir su vida”. Perfecto. Tiene todo ese derecho, aun cuando “reconstruir” signifique “pasarse al otro bando”. Pero a lo que no tiene derecho es a permanecer en la vida pública, tratando de imponerles a los demás sus propios errores y haciéndose pasar por ‘periodista’, ‘analista político’, ‘líder de opinión’…
Por eso insiste en OLVIDAR los pasados, porque sabe que su pasado es un lastre. Por eso critica que Chávez siga pendiente del golpe de abril, que insista en recordar la imagen de Ortega y Fernández como fascistas, que recuerde la dictadura de Carmona, etc. Es decir, según nuestro insigne charlatán, Chávez debería reconocer a Ortega como líder de los trabajadores, a Fernández y a Carmona como figuras empresariales respetables y a la “gente del petróleo” como abnegados trabajadores de PDVSA. ¿Por qué? Porque, según el charlatán, los errores y el pasado no importan, sólo hay que ver el presente y el futuro y, en fin, “errar es de humanos”. Aquí está el segundo gran sofisma: los errores deben ser olvidados, porque “errare humanum est”. De nuevo, la misma ética de la “gata de María Ramos, la que tira la piedra y esconde la mano”, la eterna tendencia al yo-no-fui, que ha caracterizado a los fascistas venezolanos. Pretenden que uno olvide a la gata tirando la piedra y que sólo atienda a la gata con su mano escondida y con su carita de yo-no-fui. ¿Se imaginan Uds. lo que ocurriría si Chávez comenzara a tratar a Ortega o a los Fernández como si estos fueran hombre nuevos que “reconstruyeron su vida”?
Los hombres con dignidad llegan a darse un balazo en la sien después de algún escándalo público (empresarial, político, etc.). Otros, más sensatos o más apegados a la vida, desaparecen de la escena pública y se refugian en el anonimato. Pero este charlatán sigue allí, en la vida pública, empeñado en que le sigan creyendo y tal vez aun esperando llegar a ser Presidente.
Durante años, mucha gente intentó explicar por qué fracasó la guerrilla venezolana de los ‘60. Ahora que uno finalmente llegó a conocer a gente como Petkoff, Américo Martín, Pompeyo Márquez y Gabriel Puerta, ahora uno ve la respuesta de un modo claro y simple y entonces uno entiende por qué fracasó ese movimiento (también los muertos de esa época, especialmente los de Cantaura, deben estar revolviéndose en sus tumbas). La torpeza, el bajo coeficiente intelectual, la charlatanería y el deseo oculto de pertenecer a la clase de los privilegiados, también harán fracasar al fascismo venezolano, del mismo modo en que fracasó la guerrilla de los ‘60. Caldera los llevó a sincerarse, en una salida oportuna y conveniente. Les permitió “reconstruir su vida”, como diría el charlatán. Pero Chávez los descubrió ante todos. ¡Quién iba a imaginárselo!
HACIA UNA TEORÍA DEL ESCUÁLIDO
Marzo, 2004
"Escuálido" es un término irrelevante (y hasta probablemente inadeacuado) desde varios puntos de vista, pero profundamente significativo a raíz de la actual crisis política venezolana.
Lo importante es que muchas personas han llamado la atención sobre el hecho de que ese término podría tener un alcance teórico relevante. Es decir, no remite, teóricamente hablando, a los opositores al gobierno, sino más bien a una cierta clase de personalidad. Según esto, los "escuálidos" existirían mucho antes de esta crisis política y existirían en todas las sociedades del mundo. Además, el término no remite sólo a una conducta política, sino, mucho más allá de eso, a una conducta ético-social de espectro amplio y generalizado.
Si todo esto fuera así, entonces el "escuálido", en el sentido político y venezolano de opositor al gobierno (en minúsculas), sólo sería, en términos generales, una correspondencia empírica del "ESCUÁLIDO" en su sentido de factor teórico universal (en mayúsculas). Pero esto sólo sería así en términos muy generales, ya que, considerando la gran cantidad de variables de naturaleza diferente que intervienen en el asunto, debería haber muchos chavistas "ESCUÁLIDOS" y muchos antichavistas "no-ESCUÁLIDOS". Un dato a favor de esto es que, en la práctica, hay muchos que se han ido cambiando de bando. Incluso, hay quienes han pasado del sector más fanático de un bando al sector más fanático del otro bando.
En todo caso, resulta interesante la posibilidad de que la palabra en referencia tenga algún alcance teórico, ya que su estudio y desarrollo podría generar una herramienta más para el análisis ético-social de la conducta humana.
Un buen paso para adentrarse en un estudio de
esta naturaleza sería comenzar por algunas descripciones empíricas, al fondo de
las cuales pudieran irse estableciendo ciertas relaciones explicativas. Como por
algo hay que comenzar, a continuación se ofrecen diez rasgos descriptivos.
1. Es esencialmente egoísta
Para él lo bueno, lo bello y lo eficiente es lo
que para él mismo, como individuo, resulte bello, bueno y eficiente. No existe
en el mundo algo que pueda ser bueno, bello y eficiente para los demás y no para
él. Sus ideas de bondad, amor y solidaridad son estrictamente relativas a sus
propios intereses.
2. Es esencialmente individualista (asociado a 1)
Para él el éxito y el fracaso, y aun la vida
misma, son nociones exclusivamente ligadas a cada persona, no a los grupos. Su
lema es algo así como "cada quien a lo suyo" (hay un dicho popular italiano, un
poco grosero: ognuno ai cazzi suoi). Sólo se une a un grupo cuando
necesita del mismo para su propio beneficio individual. Pero, una vez que los
objetivos del grupo van especificándose y estrechándose, entonces él se va
integrando sucesivamente a subgrupos en conflicto, hasta llegar a una lucha
individual, como en la Ley de la Selva. Ejemplo: las peleas a
cuchillo dentro de la Coordinadora Democrática (y todavía falta lo mejor).
3. Es ladino y disimulador
Las características 1 y 2 no son abiertas ni
declaradas. Al contrario, él aparenta ser altruísta y colectivista (de hecho,
los curas, obispos y cardenales suelen ser una excelente muestra empírica del
escuálido). No llama a las cosas por su nombre, sino con algún nombre que
convenga a sus intereses ("sociedad civil", "vacío de poder", "marcha pacífica",
"dictadura comunista", etc.) y es por eso por lo que hay también una semántica
del escuálido y, en general, un "discurso del escuálido". Su actitud es la misma
de "la gata de María Ramos, la que tira la piedra y esconde la mano" (también se
les llama "mosquita muerta", "motolita", etc.). Tiene un gran complejo de
inocencia o de yo-no-fui: es capaz de quemar el mundo y, al mismo tiempo,
poner cara de quien está rezando ante un altar (véase "Globovisión", "El
Universal", "Tal Cual", etc.)
4. Sigue una Ética oportunista y relativista (asociado a 3).
Para él las acciones humanas no son ni buenas ni malas en sí mismas, sino en dependencia de quién es el autor y de cuáles son los intereses: por ejemplo, un asesinato es tal cosa si lo cometen sus enemigos, pero es una hazaña si lo ejecuta él mismo. Los atropellos son tales si él es la víctima, pero son un acto meritorio si es él el victimario.
Los medios de comunicación masiva en Venezuela
son una de las mejores muestras: cuando el ejército masacró a los pobres durante
los días del "sacudón", el ejército fue noble y eficiente. Pero cuando el
ejército les impide un golpe de estado, el ejército es represor y masacrador. A
la hora de un referéndum contra un gobierno de izquierda, exigen que les
respeten sus firmas, pero ellos antes, cuando
apoyaron el golpe de estado,
ya habían irrespetado y pisoteado los votos de los demás.
5. Es tramposo, ventajista y pésimo perdedor (asociado a 3 y 4)
No admite perder y está convencido de que él
tiene que ganar siempre, para lo cual echa mano de trampas, subterfugios y
jugadas sucias. Si esto aun no lo favorece, echa al suelo la mesa de juego y cae
en pataletas histéricas. No cree en "reglas de juego" ni en normas
intersubjetivas ni en acuerdos, a menos que favorezcan sus intereses.
Personajes típicos: E. Mendoza, A. Ledezma... y hoy, por cierto, en TV, Carlos
Melo cuando pateó la mesa (literalmente).
6. Actúa sobre la base de que el fin justifica los medios (asociado a 3,
4 y 5)
Sin importarle el daño a terceros ni el
perjuicio de inocentes ni la maldad intrínseca de una acción, hace cualquier
cosa, la que sea, con tal de lograr sus propósitos personalistas e
individualistas. Es capaz de quemar el mundo para aplastar a sus oponentes.
Ejemplos: las trancas de vías urbanas, los vandalismos, los paros, los
asesinatos y magnicidios.
7. Vive y lucha sólo por privilegios
personales (asociado a 1 y 2).
Ante la trágica brecha entre pobres y ricos,
mientras unos dedican su vida a reducir esa brecha, él lucha por pertenecer a la
clase de los ricos. Si es efectivamente rico, trabaja por mantenerse y ascender
dentro de esa clase. Si es pobre, se comporta como si fuera rico, porque admira
a los ricos y los envidia "sanamente" (véase: el perfil promedio de los
profesores universitarios venezolanos).
8. Es apasionado y visceral. No usa la razón (asociado a 1 y 2).
Es incapaz de utilizar la razón, porque ésta no
es egoísta ni individualista. No genera dividendos individuales ni puede ser un
medio de manipulación. La Razón es esencialmente un dato intersubjetivo,
colectivo y transindividual. Y, como él es egoista e individualista por
naturaleza, entonces recurre al dato más egoísta e individualista del ser
humano: las emociones, la afectividad y la visceralidad. Además, el dato
visceral es el más eficiente para manipular y conducir a los demás hacia los
propios intereses egoístas. Aquí sobran los ejemplos.
9. Es apegado a simbolismos y representaciones (asociado a 3)
No le interesa el mundo en cuanto entidad
objetiva, sino en cuanto representación. Para él las cosas no "son" sino que
"significan". Vive de simbolismos, especialmente los que traducen vanidad y
ostentación. El mundo no es lo importante, sino las representaciones del mundo.
Tener el carro más lujoso o la casa más cara o la mujer más bonita (o el hombre
más atractivo) son para él, en sí mismas, situaciones de felicidad, aun cuando
para ello tenga que endeudarse y sacrificar otras situaciones que, aunque no
"significan" felicidad, sí podrían serlo realmente. Vive de vanidades y de
ficciones. Por eso, por ejemplo, pueden calificar de "dictadura" a una
democracia o de "adoctrinamiento" a una campaña de alfabetización o de "héroe
sindical" (tipo Lech Walessa) a un maleante, etc.
10. Es cómodo, cobarde e interesado (asociado a todos los rasgos
anteriores).
No se arriesga ante el Poderoso. El Poderoso es su norte, su ideal de existencia y su objetivo. Él luchará contra alguien mientras suponga que ese alguien es derrotable. Pero, una vez que se convence de su fuerza y poder, entonces no se arriesga a competir con él, sino que se pliega a él y decide imitarlo. Es débil con el fuerte y fuerte con el débil. Esto permite predecir que, si el actual gobierno venezolano llegara alguna vez a hacerse fuerte, arraigado y poderoso, muchos de los actuales oponentes se cambiarían de bando. Pero seguirían siendo "Escuálidos".
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Tal vez estos 10 rasgos ayuden a algún estudiante de postgrado a hacer un interesante trabajo de grado. En todo caso, cualquiera puede ir añadiéndole más rasgos y/o reajustando estos mismos.
Por otra parte, esta idea, si se desarrolla mejor, también podría ser útil a los movimientos revolucionarios latinoamericanos, para ir analizando y previniéndose contra miembros y dirigentes que luego resultan traidores, como fue aquí el caso de L. Miquilena, A. Peña, M. Rosendo, ciertos gobernadores... y, años antes, A. Martín, T. Petkoff, G. Puerta, etc. Si lo vemos bien, en realidad siempre fueron "Escuálidos", pero nadie lo notó a tiempo.