UNIVERSIDAD
NACIONAL DE CAJAMARCA
FACULTAD DE EDUCACIÓN
Departamento Académico Profesional de Idiomas y Literatura
SUPERIORIDAD
DEL QUECHUA FRENTE AL ESPAÑOL
Prof. Jacinto Luis CERNA
CABRERA
CAJAMARCA - PERÚ
Se escucha con mucha frecuencia por los corros decir que el quechua no es una lengua, que el quechua es “un dialecto no más.” Claro está estas afirmaciones, por proceder de gente desinformada, no tienen ninguna validez científica. Realmente hablando, no existen lenguas superiores ni inferiores, ni ricas ni pobres, ni altivas ni humildes. Toda ponderación que se haga deviene en gratuita, innecesaria y sin ninguna validez científica. Con el presente trabajo solo se pretende demostrar cuán equivocados están quienes piensan de aquella manera tan apriorística. Lo que se expone líneas adelante nos muestran palmariamente en qué aspectos el idioma quechua supera con creces al idioma español. Pues, únicamente saliendo del español y estudiando la naturaleza léxica y morfológica del quechua podemos colegir en cuánto supera esta lengua nativa nuestra a la riquísima lengua española. Sin embargo, debemos advertir que entrar en comparaciones lingüísticas podría ser un hecho esencialmente subjetivo; es decir, se pueden herir susceptibilidades.

Pero aun corriendo aquellos riesgos ─a
sabiendas de que habrá otros tiempos para hacer una equitativa exposición en
viceversa─ aquí van algunos de los tantos casos que podrían presentarse
en un estudio serio e imparcial.
1º) El idioma quechua posee dos pronombres de 1ª
persona en número plural. Enhorabuena. En la lengua española tan solo hay una 1ª
persona en plural. Veamos:
Nuqaykunam
munani yach’akuyta kichwata. (Exclusivo).
“Nosotros queremos aprender
quechua.”(Nosotros
y no tú o ustedes).
Es decir, no incluye al o a los que
escucha(n).
Nuqanchiqmi munani yach’akuyta
kichwata. (Inclusivo).
“Nosotros
queremos aprender quechua.” (Nosotros y tú o ustedes también).
Es
decir, sí incluye al o a los que oye(n).
El español, lamentablemente, no hace
esta interesante y puntual distinción ─muy necesaria, por cierto.
2º) Distingue palmariamente el quechua entre la
1ª persona, tiempo presente, modo indicativo y la 1ª persona del pretérito
indefinido del mismo modo de todos los verbos regulares y de la mayoría de
irregulares. Obsérvese:
Kananmi nuqaykuna ch’ayamunillapa.
“Nosotros
llegamos ahora”. (Tiempo
presente, modo indicativo).
Qayna nuqaykuna ch’ayamurqanillapa (o ch’ayamurqayllapa).
“nosotros
llegamos ayer”. (Tiempo
pretérito indefinido, modo indicativo).
En
el presente del modo indicativo, 1ª persona, número plural, se emplea el sufijo
“-nillapa”, mientras que en el
tiempo pretérito indefinido del mismo modo, 1ª persona, número plural, se
emplea el sufijo “-rqanillapa”.
Observe que en español se emplea el mismo morfema: “-amos”, tanto para un
tiempo como para el otro.
3º) Con sendos sufijos de tiempo, el quechua es
capaz de distinguir entre la 1ª y 3ª personas del presente del modo subjuntivo,
que en castellano, por cierto, no existen tales distingos. Veamos:
Niwashqallapam takinaypaq.
“Me han dicho que (yo) cante.”
Nishqallapam takinanpaq.
“Le han dicho que (él) cante.”
Tenga cuidado en el uso del verbo en
castellano: es exactamente el mismo para la 1ª y 3ª personas del modo
subjuntivo. Sin embargo, el quechua los distingue con suma facilidad mediante sendos
sufijos de persona.
4º) El quechua rompe la anfibología que
presenta el uso de la preposición de cuando expresa cualidad, por su
puesto, sin la presencia del pronombre adjetivo posesivo correspondiente.
Veamos:
En español:
Ese es el perro de Asunción. (Asunción es el dueño del perro).
Ese es el perro de Asunción. (Asunción posee la cualidad de perro).
En quechua:
Chay Ashukupam allquqan.
“Es de Asunción su perro”. (Asunción es el dueño del perro).
Chay Ashukum suq allqushina.
“Ese Asunción es como un
perro”. (Asunción
posee la cualidad de perro).
5º) La numeración quechua es absolutamente de
naturaleza concreta respecto del español que se caracteriza por su inevitable
abstracción. Este fenómeno hace más difícil la comprensión, especialmente por
parte de los niños. Observemos:
El contador incaico llamado YUPANA es
la mejor evidencia: se dice el número y se objetiviza. Así se puede contar
ilimitadamente valiéndose de la “computadora quechua”. Por ejemplo, para decir once del español, se dice en quechua ch’unka
suqniyuq, ‘diez dueño de uno’.
Lo que también se puede objetivizar en la máquina. Para decir 83, que es una mera abstracción en
español, se dice pusaq ch’unka kinsayuq, ‘ocho
dieces dueños de tres’, en
quechua. Y así infinitamente. Esta característica de la concreción es coherente
con la teoría de Piaget: “El aprendizaje del niño parte del sincretismo
concreto (conocimiento simple), para luego progresivamente avanzar hacia la
abstracción (conocimiento complejo).
6º) El quechua resuelve la expresión anfibológica
del posesivo su (de él o ella), su (de ellos o ellas), su (de usted) y su (de ustedes) tal como
se presenta en el español. Apreciemos en los siguientes ejemplos:
Riqsirqanim taytanta.
“Conocí a su papá.” (De él o ella).
Riqsirqanim taytanllapata. (De ellos o ellas).
“Conocí a su papá.” (De ellos o ellas).
Riqsirqanim taytaykita.
“Conocí a su papá.” (De usted).
Riqsirqanim taytaykillapata.
“Conocí a su papá.” (De ustedes).
Como se puede apreciar, en el español
el su es invariables respecto de de
cualesquiera de los pronombres personales de los ejemplos.
7º) Asimismo, en el quechua se rompe la
ambigüedad que presentan las formas pronominales se —en caso objetivo— y si —en caso terminal— de la 3ª persona, ya del singular, ya
del plural. En este campo, el quechua experimenta una insuperable riqueza.
Ñaqchakuykan. (Paymi).
“Se está peinando.” (Él o ella)
Ñaqchakuykanllapa.” (Paykunami).
“Se están peinando.” (Ellos o
ellas).
Munanmi paypaq.
“Lo
quiere para sí.”
Munanmi paykunapaq.
“Lo quieren
para sí.”
8º) En el quechua se distingue eficazmente
entre lo que es el hijo o hija respecto del padre y lo que es el hijo o hija respeto de la madre. En español no existe tal diferenciación tan
necesaria como aclaratoria. Veamos:
Churiymi.
(Dice el padre).
“Es mi hijo(a)” (Dice el padre).
Wawaymi.
(Dice la madre).
“Es mi hijo(a)” (Dice la madre).
No puede ocurrir a la inversa. El
rol inexorablemente definido.
9º) El quechua tiene sufijos apropiados en los
verbos de movimiento para indicar la dirección hacia el hablante; mientras que
el español carece de tales distinciones.
Cha’ayamuy.
“Llega”
(Hacia el lugar donde está el hablante. Hacia acá).
Ch’ayay.
“Llega”
(Hacia un lugar distinto de donde está el hablante).
Kutimuy.
“Vuelve”
(Hacia el lugar donde está el hablante. Hacia acá).
Kutiy.
“Vuelve”
(Hacia un lugar distinto de donde está el hablante).
10º) El quechua puede distinguir acertadamente
entre lo que es “todos” (incluido el
o los oyentes) y lo que es “todos” (sin
el o los oyentes), y lo que es “todos” (inclusivo,
pero una cantidad muy grande de personas, una multitud).
Yunpay
o yunpan.
“Todos” (Excluido(s)
el que habla o los que hablan).
Yunpanchiq.
“Todos”
(Incluido(s) el que habla o los que hablan).
Yunpanchiqllapa.
“Todos” (Incluido(s)
el que habla o los que hablan, pero una cantidad muy grande de gente).
11º) Utilísima diferenciación morfológica del
verbo “vender”. Hay dos casos de este verbo. Veamos:
Ishkay tantata rantichiway.
“Véndeme
dos panes.” (Equivale a “hazme
comprar dos panes”).
Qam rantikuwarqayki.
“Tú me vendiste.” (En este caso, yo fui objeto de la venta).

12º) En cuanto al acento, el quechua es uniforme.
Siempre posee el acento en la penúltima sílaba. De allí que es ocioso utilizar
tildes o acentos gráficos. Este hecho, en español no se da. Es por ello que su
ortografía es complicadísima. En quechua, incluso los préstamos deben adaptarse
a la acentuación de este idioma. Ya se tratase del español, como en el caso de:
Manwili, Jisusa, Rakila o Isabela, por Manuel, Jesús, Raquel o
Isabel (palabras agudas que se convierten en graves o llanas); también se
presentan en palabras como: cantaru,
puspuru, tilifanu, etc., por cántaro,
fósforo, teléfono, etc. (palabras esdrújulas que también se convierten en
graves o llanas). También tenemos casos provenientes del inglés, como: llipi, katarpila, piká, por jeep,
catarpiller, pick up. Obsérvese la paroxitonización de los vocablos
provenientes de otras lenguas.
13º) Dejando de lado los signos de entonación, que sí ayudan, en parte a
la entonación, en quechua existen sufijos especiales para presentar las
distintas oraciones de acuerdo con la intencionalidad del hablante. Veamos:
Enunciativa
afirmativa:
Jwanmi qayna shamushqa. (Información de primera
fuente).
“Juan ha llegado ayer.”
Enunciativa
negativa:
Jwanmi qayna mana shamushqachu.
“Juan no ha llegado ayer.”
Interrogativa
categórica:
Shamushqachu
qayna Jwanqa.
“¿Ha llegado ayer Juan?”
Reportativa:
Jwanshi qayna shamushqa.
“Dicen que Juan ha
llegado ayer.”
Conjetural:
Jwanch’ir qayna shamushqa.
“Será pues que Juan ha llegado ayer.
El español no posee ningún sufijo para
expresar el tipo de oración desde el punto de vista semántico. Es una gran limitante
para la lengua escrita; pues, el paralenguaje en la lengua escrita constituye
un elemento eficacísimo en todo proceso comunicativo.
14º) El
verbo llevar en quechua es muy
versátil. Depende del medio que se emplee para ejecutar la acción de llevar. Veamos
en las siguientes expresiones:
Apaykan : “Está llevando” (de manera general)
Pushyaykan : “Lo
está llevando como invitado.
Aysaykan : “Está
llevando a un animal.”
Marqaykan : “Está llenado en
los brazos.”
Umrukuykan : “Está llevando en el
hombro.”
Qasqukuykan : “Está llevando en el
pecho.”
Amuykan : “Está llevando
en la boca.”
Urkukuykan : “Está llevando en la
frente.”
Sinqakuykan : “Está llevando en la nariz.”
Umakuykan : “Está llevando en la
cabeza.”
Makikuykan : “Está llevando en
las manos.”
15º) El
quechua de Cajamarca hace la distinción léxica puntual de ciertos vocablos que
el español no posee. Por ejemplo:
Tayta :
“padre” (progenitor biológico)
Yaya :
“Padre” (Creador, Todopoderoso)
Pacha :
“tierra” (planeta)
:
anan pacha, mamapacha, urin pacha, etc.
Allpa :
“tierra” (suelo)
:
yuraq allpa.
Ch’akra :
“tierra” (espacio de cultivo)
:
kay ch’akram akshupaq.
Llaqta :
“tierra” (pueblo)
:
¿Maypim llaqtayki?
Cajamarca,
febrero de 2006